En 1903, en el II Congreso del POSDR, en su “Discurso sobre el programa del Partido”, Lenin expuso la siguiente fórmula: “Sabemos que los economistas han doblado el bastón de un lado. Para ponerlo derecho alguien debía doblarlo del otro –y eso es lo que he hecho”. Althusser, en su “Defensa de Tesis en Amiens”, de 1975, interpretó la metáfora de la curvatura del bastón diciendo que “… estamos forzados, en la medida en que es necesario forzar al cambio a las ideas, a reconocer la fuerza que las mantiene en estado de curvatura, imponiéndoles, mediante una fuerza contraria que anule la primera, la curvatura contraria que se necesita para enderezarlas”. La inflexión de estos enunciados tiene la virtud de ser a la vez teórica y práctica, la forma de una conjetura arraigada en la experiencia. Sin embargo, nada más lejos de la verdad. El resultado de curvar un vástago con el fin de enderezarlo sólo podrá ser, tarde o temprano, su fatiga primero, su fract...